No se afane,
No es de amor que vengo hablarle,
En esta noche de llovizna usted ha sucumbido en mi memoria,
No, no es de amor ni mucho menos,
es que sus pensamientos me han sacudido el cráneo,
No le he reparado desde aquella noche,
Quien diría, ni le conozco,
Sin embargo no se me va de la sonrisa.
Soledad Venérea

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