miércoles, 31 de diciembre de 2014

Daltonismo

Me duele el mundo en sus matices grises, cuando lo pintan a mitades erradas,
tirando los rojos fugazmente al suelo, quemando los verdes, obscureciendo el agua, Me duele el azul alterado del cielo cargando en su vientre toxinas plateadas, me duelen las risas negras de la gente, las lágrimas rojas, las pieles doradas,Me duele el rosa de aquellas princesas negadas a ver el color de sus almas, y el azul de los príncipes necios que niegan tener algo rosada el alma, Me duelen los negros echados a un lado, me duelen los blancos alzados en llamas, me duele el color de las piedras preciosas y todas las vidas que por ellas se pagan.



                                                                                                                  Soledad venérea




martes, 30 de diciembre de 2014

Transformación

Sentada,
Sentada recordando su vida, las alas partidas, las caras olvidadas, las bocas sin saliva,
frustrada por palabras no dichas, palabras escritas,
invisibles para el mundo, sin que nadie las describa.
ella con su piel de garza, su corazón de mármol, sus ojos de hiena,
sentada sin más en sus manos que agua salada,
sin más en sus ojos que lagrimas pardas,
ella se escondió en las sombras de insultos que aguardaban arrancarle el alma.

Él, observó de lejos su espalda cansada,
sus pies agotados, de tanto andar
¿Qué la ha impulsado a sentarse?
¿Qué la ha invitado a descansar?
Si ella, aún con sangre en las uñas, seguía su rumbo, sin llanto albergar,
Se acercó suavemente, no la quiso alarmar,
su semblante de cerca era hermoso, quiso acercarse un poco más,
penetró en sus ojos, le miró despacio,
sus ojos obscuros somnolientos estaban,
lo besó en la frente, lo abrazó con fuerza, le agotó la carne, le dejó caer,
le susurró al oído palabras extrañas, que él confuso no puedo entender.

La recordó en los días, como si estuviese allí,
en las noches la buscó sin triunfo ni fin,
¿A dónde fue?
Se llevó con sigo la paz,
el amor que en él habitaba,
lo dejo en soledad,
se fue lejos, se fue sin decir más,
los días pasaron frágiles, las voces le hirieron un poco más,
caminó por senderos dorados, rodeados de arbustos, con el cielo azul,
Anduvo por charcos repletos de lodo, gusanos, lombrices y pus,
arrastró su cuerpo por túneles negros, con afiladas piedras, que en él clavó sin cesar,
en busca de su pequeña niña, pequeña de sombras, ojos de cristal,

el tiempo sanó sus heridas,
el tiempo le hizo olvidar,
aquella niña de porcelana,
que él fue algún día,
que no volverá a ser jamás.


                                                                                Soledad venérea


                                                                  

Días

Abro los ojos sin saber quien soy, con la torpeza e incertidumbre de quien desconoce su realidad, atónita, confundida,intentando recordar las imágenes que flecharon mi cabeza la noche anterior.No quiero levantarme, no quiero acercarme al frío del mundo, ni al de la humanidad,no quiero chocar contra las realidades de los muertos en vida, de quienes transitan como marionetas, bajo las nubes grises o el cielo despejado, nisiquiera eso quiero,no quiero acercarme a la ventana a observar el humor del clima, sin embargo,no consigo desaparecer en la cama, no logro volver a dormir y no despertar.Me levanto a sentir el piso, sin zapatos, mientras mi boca deja escapar el aire de sueño que envuelve mi garganta.Voy al baño, a la cocina, a la habitación del lado, a la de el otro lado,
buscando quizá un fantasma inexistente, una sombra pavorosa que emocione el día.como suele suceder en las películas de terror,no hallando nada, dejo caer mi cuerpo en la soledad del suelo,pensando en que hacer, para no salir de casa hoy.



                                                                                                                       Soledad venérea 




sábado, 27 de diciembre de 2014

Tantos

Tantos poemas a personas desconocidas,
tantos amores, amores erróneos, banales,
a fin de cuenta amores,
amores tantos,
tantos momentos, tantas despedidas silenciosas,
tantas miradas, tantos encuentros,
tantos testigos invisibles,
tantas partículas al reencontrarse las niñas,
y las corneas ni se diga,
tantos besos y aplausos al aire,
tantos destellos surreales,
tantos, tanto,
es mucho pero nada,
nada más que un amor de tantos.


                                                                                 Soledad venérea