MI ANÓNIMA
Quien llegase a imaginar este amor,
el deseo de tenerle en brazos y colmar su llanto,
Le acariciaría el cabello si pudiese,
Le acariciaría el cabello si pudiese,
pero usted no está,
¿Dónde se encuentra?
Seguramente,
lejos de errar,
se halla pensando en las cosas de la vida,
de su vida,
donde yo no existo.
Soledad venérea

