No comprenderás el latir del corazón,
la piel entumida,
no comprenderás nunca el sabor del beso en mi boca,
no,
nunca sabrás a que supo el instante de amor que me diste,
o el dolor de la sombra que dejaste al irte, o de la sombra que dejé cuando me
fui.
nunca sabrás, nunca sabré quien se marcho,
si tu por miedo o yo por temor.
Soledad venérea

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