Llevo en mi mochila color estiércol una carga que me duele,
llevo en mi mente y en mi pecho una llama que me me hiere,
la pesades en la mañana y una nausea ajena, a causa del licor de la vida,
llevo en los órganos la naturaleza que detesto,
el raciocinio que de nada sirve,
llevo una piel pegada a los huesos,
que no ayuda a abrigar en los días fríos,
llevo un temblor en el alma,
que me acompaña cuando camino,
una risa fingida, que a quien la ofrezco nunca sabrá de mi verdadero destino.
llevo en mi boca salíba podrida,
que no contribuye a mi expresión oral,
llevo conmigo siempre hoja y lápiz, para cuando siento que algo anda mal.
Soledad venérea

No hay comentarios:
Publicar un comentario