martes, 30 de diciembre de 2014

Días

Abro los ojos sin saber quien soy, con la torpeza e incertidumbre de quien desconoce su realidad, atónita, confundida,intentando recordar las imágenes que flecharon mi cabeza la noche anterior.No quiero levantarme, no quiero acercarme al frío del mundo, ni al de la humanidad,no quiero chocar contra las realidades de los muertos en vida, de quienes transitan como marionetas, bajo las nubes grises o el cielo despejado, nisiquiera eso quiero,no quiero acercarme a la ventana a observar el humor del clima, sin embargo,no consigo desaparecer en la cama, no logro volver a dormir y no despertar.Me levanto a sentir el piso, sin zapatos, mientras mi boca deja escapar el aire de sueño que envuelve mi garganta.Voy al baño, a la cocina, a la habitación del lado, a la de el otro lado,
buscando quizá un fantasma inexistente, una sombra pavorosa que emocione el día.como suele suceder en las películas de terror,no hallando nada, dejo caer mi cuerpo en la soledad del suelo,pensando en que hacer, para no salir de casa hoy.



                                                                                                                       Soledad venérea 




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